El decir y lo dicho

Comunicólogo y doctorante en Ciencias Políticas por la UNAM. Enseño Teorías del discurso, Análisis del discurso y Semiótica. Soy amante de las artes, sobre todo de la arquitectura, de la plástica y de la danza. Me gusta escribir y me apasiona discutir, conversar, charlar, intercambiar opiniones... Suelo nadar y correr, así como escuchar a los Smiths.

twitter.com/ivanislas:

    #YoSoy132: de complejidades y paradojas

    A un año de su aparición, es probable que todavía no haya explicación cabal acerca de del autollamado movimiento #YoSoy132. Lo que observamos muchas veces es una especie de sobre exigencia de lo que “debió ser” un movimiento social, reclamos casi siempre que toman como referentes conceptos normativos o experiencias de diferente naturaleza. A continuación algunos apuntes que tratan de explicar por qué la  complejidad del #YoSoy132 y una ilustración de quizá uno de sus mayores logros, que muestra que de ninguna manera debemos subestimar un fenómeno de lo social como lo fue el propio #YoSoy132.

    No podríamos negar que el #YoSoy132 fue una variable que jugó un papel importante durante la coyuntura del proceso electoral de 2012. Solamente “echando un vistazo” a los discursos del propio Enrique Peña Nieto (EPN) después del 11 de mayo; a la negativa de asistir al tercer debate; o incluso, si revisamos números de las últimas encuestas de la elección, encontraríamos algunos indicios. Seríamos ingenuos, por otra parte, al negar que ciertos actores políticos, élites e intereses creados hayan en su momento encendido focos de alerta ante lo que observaban crecía exponencialmente. Para muchos fue un fenómeno sorpresivo, emergía “algo” que empleaba los recursos tecnológicos de la internet y las “redes sociales”, y se concretizaba en continuas protestas pacíficas en las calles, en el “mundo real” y no se sabía en qué iba a parar.

    Para los jóvenes #YoSoy132, el empleo de las nuevas tecnologías fue “natural”. Simplemente actuaron en consecuencia. Realizaron y/o vieron un video en YouTube y lo compartieron a través de las redes sociales. A partir de ahí emergió un movimiento “dentro” y “fuera” de lo virtual. Lo cierto es que tuvo que haber “motivos” para salir a las calles. En nuestra opinión, la causa fue una paradoja a la que se enfrentaron los “jóvenes 132”: la percepción del apoyo sin recato y no apropiado de parte de ciertos grupos y élites, sobre todo Televisa y afines, al candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en contraposición a un discurso gestado años atrás acerca de la ascensión a la “democracia” y a lo que ésta implicaba, entre muchas cosas, a la libertad y la equidad, por lo menos en procesos electorales, valores que estaban siendo vulnerados de alguna u otra manera. Jóvenes del #YoSoy132 presenciaban cómo políticos en el gobierno, empresarios de los medios y representantes populares burlaban a través de recovecos legales, las propias reglas de una contienda electoral. Quizá por esa razón, las propuestas más consistentes, aunque un tanto generales, del #YoSoy132 fueron: un rechazo a EPN (llamado también “candidato de Televisa”) y un exhorto a la democratización de los medios. Recordemos que el detonante del movimiento 132 fue el manejo público y mediático de una protesta de repudio por parte de algunos estudiantes cuando EPN visitó la Universidad Iberoamérica.

    A un año, los juicios han sido precipitados y se han mostrado arraigados a intereses; y por otra parte, han hecho patente un desfase generacional, incluso, presente en los teóricos y académicos que han pretendido explicar dichos fenómenos. En muchas ocasiones, nuestras estructuras de pensamiento se achican y vulneran a causa de lo complejo de la realidad misma. Por ello, creemos que en la discusión acerca del movimiento #YoSoy132 hay, por una parte, un problema de toma de postura política y de interés propio, cosa que nada debe extrañarnos y que se refleja en declaraciones de actores políticos, incluidos los periodistas. Y por otra, y ésta sí la más sintomática, la falta de un sólido cobijo teórico-metodológico que pueda dar comprensión a ese tipo de hechos (pues no sólo han surgido en México, sino en muchos países de la orbe). Tenemos, pues, por una parte, juicios precipitados y viscerales emanados únicamente del sentido común; y por otra, visiones académicas desde perspectivas teóricas que se han quedado chicas ante la realidad empírica.

    Antes de concluir, quiero hablar de lo que considero un logro del #YoSoy132, aunque no lo parezca a la luz de algunos políticos: el tercer debate presidencial. Sostengo que fue el punto álgido de aquel movimiento y su posible concretización en algo palpable a la luz de los grandes auditorios. Con aguda mirada, independientemente de que hayan sido asesorados o no, los integrantes del movimiento organizaron el también llamado Debate #Yosoy132. Reconocieron que ese podía ser un espacio para propiciar lo que ellos mismos demandaban: la exposición de ideas y la discusión de propuestas por parte de los candidatos a la presidencia. Insertos en la institucionalidad del proceso electoral, los jóvenes del #YoSoy132 mostraron una cara distinta acerca de la elección. Se podría decir que el movimiento #YoSoy132 “toma las riendas” de un tipo de evento que, desde nuestra perspectiva, ya había caducado en sus formatos tradicionales. Prácticamente, y quizá muy a su pesar, los candidatos “son sentados” en un foro bajo reglas que pretendían incentivar un ejercicio discursivo mucho más fructífero en términos deliberativos. Y no conformes con ello (en el sentido más positivo), ponen a la luz a otro interlocutor, que muchas veces quedaba anulado y que se perdía de vista en debates anteriores: los propios ciudadanos y quizá futuros votantes. Nueve jóvenes, estudiantes de distintas universidades, conectados en una videoconferencia a través de la plataforma HungOut de Google se enfrentan cara a cara a los candidatos. Nada nuevo si lo comparamos con otras democracias y sus procesos, pero para México sí fue una señal de que las formas en las que procede el IFE y los partidos están mostrando cierto desgaste y desfase. El movimiento pudo hacer patente ese pequeño déficit de parte de las instituciones que organizan la elección y al mismo tiempo se mostró propositivo y detentor de nuevas formas de asumir la democracia electoral.

    Para concluir, quisiera reiterar que el movimiento #YoSoy132 ha sido un fenómeno que los teóricos no han podido explicar cabalmente; sostenemos que hay un desfase generacional que implica aún en ese nivel no poder mirarlo en su justa dimensión. Se le demanda más allá de lo que es, de su propia naturaleza. Se esperaba que fuera un movimiento tradicional, con líderes permanentes, con demandas claramente enmarcadas, con un espacio físico fijo, en fin, cuestiones que quizá nunca se den. Quiero insistir en dos cosas más: hasta hora se ha podido percibir con más claridad lo que nos aportó el #YoSoy132: el poner en discusión el tema de los medios y la añeja querella sobre su interés privado frente a lo público; y por otra parte, fenómenos como la “organización del debate presidencial”, iniciativa que muestra cómo la fuerza de los ciudadanos no insertos en la política, tradicionalmente entendida, han “tomado la riendas” y han hecho que actores modifiquen ciertas conductas en beneficio de los demás ciudadanos y/o representados.

    — 1 week ago with 4 notes
    #yosoy132  #méxico  #1AñoYoSoy132 
    ¿Qué le pasó al documental “0.56%”?

    Iván Islas

    Ingenuo sería pensar que un documental esté hablando de algo “verdadero” en sentido estricto. Actualmente, los espectadores sobreentienden, quiero pensarlo de esa forma, que al ver un documental no están frente a un documento “fidedigno” o una “calca” que refleje lo que “realmente” pasó en un momento histórico. Más bien, las audiencias hoy día tienden a reconocerse frente a un “relato”, una serie de afirmaciones provenientes de un film no clasificado de ficción.  El espectador se sabe, por tanto, frente a un producto cinematográfico con un discurso determinado, el cual lleva una intención y sentido.

                    Bajo este supuesto, no es en balde que el documental titulado “0.56%. ¿Qué le pasó a México?”, dirigido por Lorenzo Hagerman y producido por Lynn Fainchtein, platee una postura acerca de los hechos alrededor de las pasadas y controvertidas elecciones presidenciales de 2006 a la luz del contexto previo a las del 2012. El documental 0.56% quizá tenga la intención de evidenciar la aún vigencia de dichos sucesos y subrayar la importancia de apelar a la memoria para no olvidar las consecuencias de ello, entre otras, la “polarización” generada en momentos previos y posteriores al evento electoral.

                    El documental de Hagerman, actualmente en exhibición en salas comerciales, comienza con el relato de lo sucedido el 1º de diciembre de 2006: la toma de posesión de Felipe Calderón Hinojosa. Observamos en tomas diversas, quizá el momento más dramático del documental y en donde se observa un mayor trabajo de edición, el zafarrancho protagonizado por legisladores dentro del reciento de San Lázaro ante el intento por impedir que la banda presidencial pasara a manos del actual presidente. Después de tal exordio, en donde se destaca cómo legisladores –hombres y mujeres— sin reparo alguno se lanzan objetos o se perpetran golpes y patadas, pasamos durante casi una hora a los meses antes de la elección, con énfasis en el llamado “desafuero”. Finalmente, volvemos a los hechos del 1º de diciembre de 2006.

                    Aludiendo a la estructura del film, se podría reconocer un intento de calidad en la edición, musicalización y efectos sonoros; sin embargo, el ritmo está medianamente logrado. Si bien no resultan pesados los 98 minutos, el documento logra cierto hastío, pues su problema fundamental es la poca claridad en cuanto a su propósito o intención. Sé que son “chocantes” las comparaciones, pero después de ver Sicko de Moore, por citar un ejemplo, sabemos que se ha querido criticar al sistema de salud norteamericano. Después de ver 0.56%. ¿Qué le pasó a México?, el espectador no tendría certeza de la razón principal de la cinta, ni mucho menos de la postura que persigue. ¿Relato del desafuero? ¿Detrás de cámaras de la vida de Andrés Manuel López Obrador previo a sus campaña y durante la contienda? ¿La visión de Elena Poniatowska sobre la campaña?

                    “Dándole vueltas”, pareciera que el propósito era defender la postura que han sostenido algunos con respecto a que hubo inequidad en el proceso electoral de 2006, sobre todo pensando en la intervención del ex presidente Vicente Fox y las campañas negativas llevadas al extremo. Si tal era el propósito, no se logó cabalmente. Lo que vimos, en cambio, fue una nebulosa narrativa audiovisual y cierto desperdicio de recursos del género. Sólo por mencionar un asunto, los testimonios, como técnicas que suelen tener gran peso argumentativo en los documentales, en 0.56 se observan “transparentes”, “colocados a modo” y no necesariamente como argumentos de autoridad para sostener la posición de que la inequidad fue uno de los factores claves en el histórico 2006.

    Pero, ¿qué podríamos rescatar? Como lo mencioné antes: la primera parte, pues de manera elocuente se observa la rispidez y el real enfrentamiento entre las dos fuerzas que en ese momento se disputaban la silla presidencial, quizá signo de la polarización de la sociedad en aquellos momentos. Y por otra parte, el propio testimonio de un López Obrador, quien se muestra humano, un acercamiento un tanto “íntimo” a su vida como Jefe de Gobierno previo a la elección, durante su campaña y los avatares ante la oficial derrota.

                    0.56% es un documental poco afortunado, por veces caótico, sin claridad en sus propósitos. Me quedo con la primara parte del film, aquellos momentos del desafuero y algunas entrevistas al propio López Obrador. Y ante todo lo dicho, ¿qué le habrá pasado al documental “0.5%. ¿Qué le pasó a México?”? Quizá la premura, poca planeación, no mucho material, no lo sé, eso lo tendrán que responder los creadores.

    — 1 year ago
    Nada nuevo bajo el sol, ‘Everything is a Remix’

    Por Iván Islas

    Recientemente, Lady Gaga fue criticada a propósito de su último sencillo del que se dice es copia de la famosa canción de Madonna Express Yourself. ¿Será que la llamada “nueva reina del pop” tendrá que darnos una explicación? ¿Estaremos hablando realmente de plagio? Tomemos como pretexto este reciente evento para reseñar un blog llamado Everything is a Remix, sitio que pone en la mesa la idea ‘romántica’ y largamente acariciada de la originalidad en la producción de objetos culturales.

    En las escuelas de comuniación se suele recomendar a los alumnos que se ‘alimenten’ del cine, de la televisión, del teatro, de la publicidad en todas sus formas, etc. Se les motiva a conocer el trabajo que ‘otros’ han hecho o están haciendo. Incluso, si rastreamos en la historia del conocimiento de occidente, la tradición greco-latina, por ejemplo, al enseñar ‘el arte del discurso’ recomendaba la imitación como una de las técnicas fundamentales.

    Parece ser que siempre hay una influencia de lo que antecede. Es bien sabido que a lo largo de la historia del arte, una corriente artística emerge en contraposición a una anterior o, en el mejor de los casos, dialoga con ella. Dentro de la historia de los mass media, investigadores han hablado de que un medio ha prescedido a otro no pudiendo evitar su influencia.

    Y algo mucho más cercano a nuestro mundo cotidiano, el caso de la publicidad, y la discusión que genera acerca su originalidad. Un anuncio logra ser exitoso porque es ‘original’, solemos decir. No en balde a los redactores de agencias publicitarias se les llama “creativos”. Pero ¿realmente un producto que va a las grandes audiencias y que tiene un cometido específico podría tener esa cualidad?

    Los semióticos y filósofos del lenguaje han tratado de explicar el fenómeno. Por ejemplo, algunos sostienen que es imposible partir de cero. Siempre cargamos con un background del cual es casi imposible desprendernos. Estamos hablando de ese ‘piso firme’ que nos sostiene, el que han construido otros, un mundo ‘familiar’ del que partimos. Entonces, surge la pregunta: ¿nada puede ser original? La respuesta es pantanosa. Sin embargo, pareciera que los únicos que podrían alcanzar tal proeza son los artistas, quizá los niños y probablemente los locos. A nosotros, sólo nos tocan destellos de tal capacidad, y en el mejor de los casos, ciertos momentos de lucidez que luego hay que ejercitar.

    Y para muestra un botón: Everything is a Remix

    De impecablable hechura, la serie de videos documentales por internet que ofrece el blog llamado Everything is a Remix, de Kirby Ferguson, director neoyorkino, muestra cómo la producción que se dice llamar “creativa” de la industria del entretenimiento parece no serlo tanto. Reza una voz en off: “Remix es el arte del pueblo”, refiréndose a la posibilidad que actualmente tienen los ciudadanos de acceder, manipular y difundir material que otros han hecho. Prácticamente se constata algo que ya sabíamos: cómo obras musicales o cinematográficas han retomado trabajos previos durante las últimas décadas en las que la industria del entretenimiento predomina como consumo cultural en el occidente.

    Así, podemos observar que ciertas piezas musicales de la ya clásica banda Led Zeppelin suenan igual, dice Ferguson, a creaciones de otro músico, Jake Holmes; o el caso más evidente, la canción titulada Stairway to Heaven del mismo Zeppelin, prácticamente una copia de California del grupo Taurus. Dentro del universo de la música encontramos muchos trabajos que usan melodías o sampleos y que clara y directamente son copias del trabajo de otros músicos. Además de las referencias exactas que hace Ferguson, la novedad del blog estriba, quizá, en mostrar tal hecho a través de una edición pulcra, lo cual le da peso argumentativo a dichos testimonios sonoros y visuales. Tal es lo que podemos encontrar en la primera entrega de Everything is a Remix, titulada The Song Remains the Same.

    En la segunda parte de la zaga, Remix Inc., dedicada al cine, se afirma que 74 de 100 films de los últimos 10 años han sido remakes de comics, libros, films… “lo viejo se ha convertido en nuevo”, una de las sentencias medulares del discurso que soporta el trabajo de Ferguson. Una película que se basó en un libro, un libro que se basó en un blog, un blog que se generó de otro blog, y el blog de un libro…

    Evrything is a Remix hace mención de que se han hecho 23 versiones de James Bond o múltiples versiones de Alicia en el país de las maravillas. Pero el caso más elocuente es el de Star Wars, que a pesar de que se reconozca en dicho trabajo un alto grado de creatividad, podemos observar en pequeños fragmentos del film impresionantes y evidentes referencias a Flash Gordon, a los films del gran cineasta Akira Kurosawa, a westerns y a los clásicos de guerra. Llama la atención la capacidad que tiene Ferguson por ilustrar con las propias secuencias de los films afirmaciones que teóricos del cine o de la comunicación suelen hacer con respecto a las llamadas “influencias” de otros directores. Al final de esta segunda entrega, el director neoyorkino da una probadita más del asunto al referir al film de culto Kill Bill de Tarantino, el cual dice, es uno de las películas contemporáneas que tiene en su constitución claras referencias a muchos directores. De este último caso, se exponen las ‘idénticas escenas’ que Kill Bill retoma de otros trabajos y somos testigos al ver imágenes en dos cuadros.

    Por último, cabe decir que la selección de las secuencias cinematográficas o de los fragmentos musicales refleja un trabajo conciente y una reflexión intelectual del director Ferguson. Asimismo, y con relación al propio proyecto, Everything is a Remix se inserta dentro de una estrategia, aparentemente experimental, haciendo uso de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información. El autor expone su trabajo en un blog, lo socializa, da múltiples referencias, pide ayuda para traducciones, y por último, solicita a todos los que lo consideren prudente, un donativo monetario para seguir con la tercera entrega. Echemos un vistazo a su trabajo y por qué no, aportemos un poco de dinero para que Kirby Ferguson continue su trabajo enseñándonos que nada hay de nuevo bajo el sol, pues everything is a remix.

    http://www.everythingisaremix.info/

    — 2 years ago
    El Show del Bicentenario
Prefiero, como ya lo han dicho muchos, llamar “conmemoración” a lo que acontecerá la noche del próximo miércoles. Estoy de acuerdo con los que han expresado serias críticas a la manera en la que el Gobierno Federal decicidó “festejar” el incio de la Independencia: Derroche de miles de pesos en un “show” que repetirá en automático frases hechas. Entretendrá a las conciencias y exacerbará la “simulación” al llevarla al servicio de lo más hueco, al sólo terreno de la propaganda.
Comentaba  en días pasados, por medio del twitter, que querámoslo o no, la conmemoración del multisonado Bicentenario se da en un contexto de crisis social, quizá una de las más agudas en la historia de México. 
Ni aguafiestas ni poco optimista, sólo apelo a la prudencia, y en un gesto de respeto a todos los muertos, considero que es necesario re-conocer el estado de las cosas y como signo de tal, preferir la reflexión y la mesura. Eso será más bien ya tarea de cada ciudadano en lo individual.
            Termino mi comentario y sostengo que a pesar de que la noche del 15 compartamos platos típicos y ritualmente recordemos la fecha, la memoria tampoco deberá olvidar, como claro ejemplo de la crisis social a la que refiero y de la apelación al respeto de caídos y deudos, la tragedia de la Guardería ABC, la masacre de migrantes, los que han muerto por el fuego cruzado, los jóvenes que no han tenido otra opción más que alistarse como cicarios, “Las muertas de Juárez”, en fin, una la lista que se haría infinita si vamos hacia el pasado década por década.
            Ojalá el México democrático, poco a poco, deje de preferir el show como modo de interacción.

    El Show del Bicentenario

    Prefiero, como ya lo han dicho muchos, llamar “conmemoración” a lo que acontecerá la noche del próximo miércoles. Estoy de acuerdo con los que han expresado serias críticas a la manera en la que el Gobierno Federal decicidó “festejar” el incio de la Independencia: Derroche de miles de pesos en un “show” que repetirá en automático frases hechas. Entretendrá a las conciencias y exacerbará la “simulación” al llevarla al servicio de lo más hueco, al sólo terreno de la propaganda.

    Comentaba  en días pasados, por medio del twitter, que querámoslo o no, la conmemoración del multisonado Bicentenario se da en un contexto de crisis social, quizá una de las más agudas en la historia de México.

    Ni aguafiestas ni poco optimista, sólo apelo a la prudencia, y en un gesto de respeto a todos los muertos, considero que es necesario re-conocer el estado de las cosas y como signo de tal, preferir la reflexión y la mesura. Eso será más bien ya tarea de cada ciudadano en lo individual.

                Termino mi comentario y sostengo que a pesar de que la noche del 15 compartamos platos típicos y ritualmente recordemos la fecha, la memoria tampoco deberá olvidar, como claro ejemplo de la crisis social a la que refiero y de la apelación al respeto de caídos y deudos, la tragedia de la Guardería ABC, la masacre de migrantes, los que han muerto por el fuego cruzado, los jóvenes que no han tenido otra opción más que alistarse como cicarios, “Las muertas de Juárez”, en fin, una la lista que se haría infinita si vamos hacia el pasado década por década.

                Ojalá el México democrático, poco a poco, deje de preferir el show como modo de interacción.

    — 2 years ago
    El caso Guardería ABC como emblema

    Desde hace varios meses insitía en que el trágico hecho de la Guardería ABC, donde más de 49 niños murieron a causa de corrupción y tráfico de influencias, debía ser considerado como un suceso emblemático en la historia reciente del país. ¿Por qué afirmarlo? El emblema se define como “divisa o representación simbólica”, es una suerte de alegoría, signo en donde se concentra el sentido, de manera densa, el cual tendrá que irse develando. Pero, ¿cómo este hecho, en su interpretación, puede ser considerado, precisamente como emblemático? El caso guardería ABC es emblemático del estado de las cosas en México porque deja ver varios asuntos: 1) Corrupción y tráfico de influencias, pues dichos establecimientos funcionaban de manera desordenada y sin las condiciones necesarias de seguridad. 2) Quienes operaban dichas guarderías, especie de concesionarios, habían conseguido tales a través de compadrazgos. 3) Se develó una serie de incapacidades para enfrentar un suceso de esta maginitud en el momento de la tragedia. 4) Un sistema de justicia defectuoso y supeditado a ciertas voluntades, que a un año del suceso no ha castigado a culpables. 5) Una sociedad que celosa y con reservas se expresa ante los graves hechos. 6) Medios de comunicación que durante largo tiempo han subestimado dicha tragedia y sólo a un año de ésta, hacen eco en la magnitud que lo requería. Tales puntos, y quizá muchos que ahora dejo en el tintero, podrían perfectamente identificarse como rasgos de un México contemporáneo, que por cierto y pardójicamente, apuesta a consolidar su democracia. Lamentablemente, las razones del hecho y lo que ha venido después, en el caso ABC, son situaciones que se repiten y que muestran esos lastres provenientes de una cultura que se ha ido conformando a través del tiempo y que dificilmente se podrá cortar de tajo. Como epílogo, manifiesto que la tragedia de la Guardería ABC tendría que ser el inicio de un movimiento ciudadano que pugne por una nueva actitud que deberá prevalecer, una cultura en la que dejemos la corrupción como manera de vivir. Será una tarea complicada, quizá nunca completada al cien por ciento, pero que requerirá, sobre todo, de un cambio de actitud en todos los niveles. La tragedia, entonces, se vuelve emblema. Los niños que sacrificaron su vida, involuntariamente, se convierten quizá en señal, aunque trágica, de la necesidad de voltear a un nuevo rumbo, a otro que nos haga mejores.

    — 2 years ago
    #Corrupción  #Emblema  #México  #Tráfico de influencias  #actitud  #Guardería ABC 
    El argumento del sacrificio y la lucha fallida contra el narco
Sostendré por qué considero que el argumento del “sacrificio” se convirtió prácticamente en el emblema de la estrategia de Calderón Hinojosa en la lucha contra el crimen organizado y cómo tal recurso retórico ya no encuentra sustento ni mucho menos efecto persuasivo.    De entrada, tenemos que reconocer que encuestas y sondeos dan señal de que tal “guerra”, como la llaman, ha sido un total fracaso. Poco a poco, voces se suman en ese tenor, ya no importando posición ideológica ni política. Incluso, algunos panistas, los que ejercen la autocrítica, sobre todo, han pedido rectificar el rumbo.    Lo que me interesa comentar es algo muy breve: Dentro de las técnicas de la argumentación, hay una conocida como “el argumento del sacrificio”. Dicho recurso ha sido conocido perfectamente por los maestros de la retórica. El ejemplo más grande lo tenemos dentro del propio relato bíblico. Pero como todo discurso retórico, éste debe ser oportuno, prudente. En este caso, el empleo de dicho argumento por los asesores del Sr. Calderón tiene dos rasgos, débiles, por cierto, a saber: Por una parte, el usarlo como una desafortunada “justificación” de las muertes de civiles, incluídos infantes, nos lleva a la idea de que la sociedad “tiene que” sacrificarse. Sin embargo, para que dicha técnica de la argumentación pueda tener efecto óptimo, el “sacrificio” tiene que partir de la voluntad, y no de la resignación. El que se sacrifica tiene que decidirlo, debe tener motivos suficientes. ¿Quién en estos tiempos sacrifica su vida por una causa del Estado? ¿Y quién la sacrificaría en estas condiciones en las que se ve a todas luces que en lugar de abatir el problema se hace más grande y se genera caos e incertidumbre? Seguramente nadie en su sano juicio. Por otra parte, y como segunda característica, se observa que Calderón ha encontrado en la interpretación del “tenemos que sacrificarnos como sociedad”, la manera en que su estrategia logra sentido, ya que todas sus acciones de gobierno están encaminadas, por lo menos discursivamente y en cuanto a presupuestos, a esta “guerra” contra el narcotráfico.    Como resumen diré que en esa especie de terquedad y cerrazón a las voces que reclaman un nuevo rumbo en consenso con respecto a lo que se tiene que hacer en materia de lucha contra el crimen organizado, el gobierno opta por adoptar un discurso que nos pide sacrificio, “aguantar”, pues estamos en plena batalla. No cabe la autocrítica, no hay apertura a las voces que disienten y que plantean que hay otras maneras de abordar el problema. Habría que recordarle a Calderón, pues ya que se dice cristiano-católico, que precisamente en el relato emanado de dicha religión, Jesús se sacrifica voluntarimente, y sólo así ese acto divino tiene pleno sentido.

    El argumento del sacrificio y la lucha fallida contra el narco

    Sostendré por qué considero que el argumento del “sacrificio” se convirtió prácticamente en el emblema de la estrategia de Calderón Hinojosa en la lucha contra el crimen organizado y cómo tal recurso retórico ya no encuentra sustento ni mucho menos efecto persuasivo. De entrada, tenemos que reconocer que encuestas y sondeos dan señal de que tal “guerra”, como la llaman, ha sido un total fracaso. Poco a poco, voces se suman en ese tenor, ya no importando posición ideológica ni política. Incluso, algunos panistas, los que ejercen la autocrítica, sobre todo, han pedido rectificar el rumbo. Lo que me interesa comentar es algo muy breve: Dentro de las técnicas de la argumentación, hay una conocida como “el argumento del sacrificio”. Dicho recurso ha sido conocido perfectamente por los maestros de la retórica. El ejemplo más grande lo tenemos dentro del propio relato bíblico. Pero como todo discurso retórico, éste debe ser oportuno, prudente. En este caso, el empleo de dicho argumento por los asesores del Sr. Calderón tiene dos rasgos, débiles, por cierto, a saber: Por una parte, el usarlo como una desafortunada “justificación” de las muertes de civiles, incluídos infantes, nos lleva a la idea de que la sociedad “tiene que” sacrificarse. Sin embargo, para que dicha técnica de la argumentación pueda tener efecto óptimo, el “sacrificio” tiene que partir de la voluntad, y no de la resignación. El que se sacrifica tiene que decidirlo, debe tener motivos suficientes. ¿Quién en estos tiempos sacrifica su vida por una causa del Estado? ¿Y quién la sacrificaría en estas condiciones en las que se ve a todas luces que en lugar de abatir el problema se hace más grande y se genera caos e incertidumbre? Seguramente nadie en su sano juicio. Por otra parte, y como segunda característica, se observa que Calderón ha encontrado en la interpretación del “tenemos que sacrificarnos como sociedad”, la manera en que su estrategia logra sentido, ya que todas sus acciones de gobierno están encaminadas, por lo menos discursivamente y en cuanto a presupuestos, a esta “guerra” contra el narcotráfico. Como resumen diré que en esa especie de terquedad y cerrazón a las voces que reclaman un nuevo rumbo en consenso con respecto a lo que se tiene que hacer en materia de lucha contra el crimen organizado, el gobierno opta por adoptar un discurso que nos pide sacrificio, “aguantar”, pues estamos en plena batalla. No cabe la autocrítica, no hay apertura a las voces que disienten y que plantean que hay otras maneras de abordar el problema. Habría que recordarle a Calderón, pues ya que se dice cristiano-católico, que precisamente en el relato emanado de dicha religión, Jesús se sacrifica voluntarimente, y sólo así ese acto divino tiene pleno sentido.

    — 3 years ago with 3 notes
    Los objetos culturales, la mirada humana.

    Una reportera de El economista me preguntaba, hace algunos días, acerca del por qué el mexicano gusta de comprar ropa de marca (y quizá de exhibirla), de seguir consumiendo bienes suntuarios muy apesar de las crisis económicas. También me cuestionaba acerca de la moda de ir a ciertos lugares como el Starbucks y de su éxito en un país como el nuestro. La respuesta que di partía de una premisa: No iba a dar un comentario del orden económico, pues no era mi competencia, sino mi interpretación iba a tener sustento a partir de la semiótica de la cultura. Y para esta última, la vida del hombre tiene un doble carácter: lo inmediato o directo y lo simbólico. El accionar del hombre regularmente los combina. Vestimos, pero no sólo para protegernos del frío, lo hacemos desde la cociencia de ser vistos por los otros. El hombre no se limita a lo inmediato, sino transita al mundo del sentido más allá de lo presente. Es como en el teatro, el mínimo elemento “en la escena” adquiere gran densidad de significado. Preguntaba la periodista que si el mexicano iba a seguir consumiendo ropa de diseñador o yeando a lugares de moda, evidentemente sí, ya para pertenecer o para aspirar, y quizá para muchas otras cosas, pero todo con el propósito de estar en el mundo, situarse en el espacio tiempo con los demás, sentirse como pez en el agua. Aquí no aplica la premisa económica, sino fudamentalmente la cultural, la que le da sentido a esos simples actos de sobrevivir. Somos seres de la cultura y nuestra mirada lo impregna todo.

    — 3 years ago with 2 notes
    El hacer es también decir

    Referiré a la idea de que el discurso es acción y viceversa, de que la acción también es decir. Hoy debatía en twitter acerca de un nota que vi en Milenio televisión (24/04/10). Se trataba del reporte de lo que había sucedido en el poblado, Perote, lugar donde, “se dice”, emergió el primer caso de influenza H1N1. El noticiario quería mostrar qué había ocurrido a un año de tal suceso. Enlistaré los “hechos” que la reportera mencionaba: Se le otorgó una beca al paciente cero (niño de 6 años), se le apoyó a su familia con una camioneta y recientemente se le regaló al infante una bicicleta. Entre otras asuntos, decía el reporte, también llegaron mejoras al pueblo en general: una carretera y una remodelación de la Iglesia. La nota periodística me sorprendió. Quizá no deja de ser algo hasta cierto punto familiar. Sin embargo, confieso, la emoción me atrapó. Vi en este reportaje televisivo un claro caso u ejemplo para poder hablar de dos asuntos del discurso y la argumentación. En primera instancia, los actos que evidentemente están siendo mediados y transmitidos a diversas audiencias (el discurso del reportero). Es decir, primero el hecho mismo del reportaje, el cual se inscribirse en un contexto peridístico, es emitido por una empresa de información que, si bien puede tener ideales de objetividad, también es inegable que ostenta posiciones políticas, es decir, un cierto grado de subjetividad. Por otra parte, el mencionado caso me sirve para ilustrar cómo un acto de gobierno, que quizá se parte en una decisión integral, de una política económica de largo plazo, como lo decía mi contraparte en el debate “twittero”, no puede ser ingenuamente pensado como aislado, sin que aquellos actos dejen de ser fuente de sentido. El pueblo de Perote, que vivía abandonado, de pronto, por el hecho de que a él se volcaron las cámaras de todo el mundo, mereció que llegara, por ejemplo, una carretera y demás mejoras. Y si se habla aún más del contexto, tales acciones se dieron a la luz de ciertos tiempos electorales. El hecho mismo, si no tuviera mayor resonancia, eco mediático, podría pasar desapercibido (no sé cuántos votos represente Perote), pero no se pueden negar dos cosas: El hecho de que a partir de que los reflectores se postraron en ese lugar, se dieron cambios. El otro asunto es que dichos cambios se efectuaron en tiempos específicos y bajo discursos precisos y mediatizados. En conclusión, lo se puede ver es cómo el discurso es un acto o acción que, como bien lo saben los mestros de retórica, se inscribe en una situación. Es, además, resultado de una intención que refleja nuestro carácter de seres políticos. Ingenuamente podríamos seguir, entonces, afirmando que los cambios que sucedieron en Perote estuvieron deprovistos de un sentido determinado, independientemente de cuál sea éste. Sólo una cosas más: no es alimentar la paranoia, sino que con herramientas teóricas, a través de las cuales se sustentan hipótesis, se llega a afirmar que las acciones de los gobernantes de aquel Estado tuvieron un acaráter estratégico con fines muy claros. Sin descubrir el hilo negro, el hacer es también decir.

    — 3 years ago with 3 notes
    Revivamos a la retórica

    En el México que vivimos, encaminado hacia la democracia, sería muy necesario que la formación de las nuevas generaciones tuviera, por lo menos, una mención de lo que ha sido una tradición milenaria: la retórica. Decía por twitter: !Reactivemos a la retórica! En efecto, la retórica vista desde una perspectiva más allá del ornamento, de la figura que adorna, y también más allá de condierarla como sinónimo de mentira. El comentario se resume así: Además de acumular información y datos o de engrandecer nuestros conocimientos matemáticos, lo cual es conveniente a todas luces, la formación de una sociedad tendría que entrenarnos en la manera en que usamos nuestro lenguaje. Hacer conciente que éste nos da la posibilidad de acceder a los otros, de persuadir, en el sentido más positivo del término. El arte del discurso persuasivo, como los antiguos referían a la retórica, siempre ha estado vinculado a la cuestión política. Una sociedad que aspire a ser democrática debería dar a sus ciudadanos los elementos para poder discernir acerca de lo que los demás dicen, de la manera en que se dirigen las instituciones o las figuras públicas a sus ciudadanos. A la par, tener esta formación, dará la posibilidad de estar preparados para emitir discursos, ser partícipes de las discusiones, externar opiniones a favor o en contra, deliberar y discernir con argumentos. Por esas razones, revivamos a la retórica!

    — 3 years ago with 1 note
    #retórica  #persuasión  #deliberar  #discutir  #democracia 
    La semiótica en aprietos
No resistí en ir a uno de mis libros favoritos: Escritos sobre retórica de Friedrich Nietzsche. Dicha obra registró las clases acerca de este tema que impartió el filósofo de 1872 a 1874. Ahí el gran Nietzsche habla de la supremacía de la figura y del tropo frente al concepto. El lenguaje es retórica desde siempre. Y esto me da pie al comentario de hoy con respecto a la música. Si bien la semiótica se empeñaría en hablar de “los lenguajes” o de “las gramáticas”, cuando se refiere a la música parece que se enfrenta a un especie de espejismo. Algunos hablan de que el lenguaje universal provendría precisamente de la música. Quizás podríamos otorgar el beneficio de la duda, pero no sin antes decir que la creación musical no deja de situarse y de incribirse en las circunstancias. Los sonidos y silencios se adhieren a un espacio-tiempo, a la convención. Claro, y no deja de haber creatividad, pero ésta no es más que ese ejercicio retórico que el hombre irremediablemente lleva a cabo. El inicio es metáfora. En efecto, la música exalta a todo hombre, pero la prueba de su condición retórica es que no todas las creaciones musicales apelan con la misma intensidad ni con el mismo efecto estético. Escuchar una buena pieza musical es el gran ejemplo de atestiguar una afortunada combinación de lo poético y lo retórico. La música pareciera el lenguaje universal, pero tal vez eso sea sólo en la apariencia.

    La semiótica en aprietos

    No resistí en ir a uno de mis libros favoritos: Escritos sobre retórica de Friedrich Nietzsche. Dicha obra registró las clases acerca de este tema que impartió el filósofo de 1872 a 1874. Ahí el gran Nietzsche habla de la supremacía de la figura y del tropo frente al concepto. El lenguaje es retórica desde siempre. Y esto me da pie al comentario de hoy con respecto a la música. Si bien la semiótica se empeñaría en hablar de “los lenguajes” o de “las gramáticas”, cuando se refiere a la música parece que se enfrenta a un especie de espejismo. Algunos hablan de que el lenguaje universal provendría precisamente de la música. Quizás podríamos otorgar el beneficio de la duda, pero no sin antes decir que la creación musical no deja de situarse y de incribirse en las circunstancias. Los sonidos y silencios se adhieren a un espacio-tiempo, a la convención. Claro, y no deja de haber creatividad, pero ésta no es más que ese ejercicio retórico que el hombre irremediablemente lleva a cabo. El inicio es metáfora. En efecto, la música exalta a todo hombre, pero la prueba de su condición retórica es que no todas las creaciones musicales apelan con la misma intensidad ni con el mismo efecto estético. Escuchar una buena pieza musical es el gran ejemplo de atestiguar una afortunada combinación de lo poético y lo retórico. La música pareciera el lenguaje universal, pero tal vez eso sea sólo en la apariencia.

    — 3 years ago with 1 note
    #musica  #semiótica y música  #música  #Nietzsche  #poética